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PARTICIPA EN UN CONGRESO MÉDICO EN ORLANDO

El mensaje de Olivia Newton-John contra el cáncer: ‘Aquí estoy, después de 17 años’

Olivia Newton-John junto a uno de los organizadores de ASCO. | Foto: María Valerio
MARÍA VALERIO (Enviada especial)

ORLANDO.- Robándoles por un rato el protagonismo a los investigadores y oncólogos, la actriz y cantante Olivia Newton-John ha sido la encargada de inaugurar una nueva jornada del congreso de cáncer de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), en la que los tumores más frecuentes en las mujeres han recibido toda la atención científica.

Ella misma ha explicado su deseo de estar en Orlando, donde se celebra el congreso, para decirles a otras mujeres: “Aquí estoy, después de 17 años”. Newton-John, que fue diagnosticada de un cáncer de mama en 1992, ha felicitado a los oncólogos presentes en este foro por todo lo que están logrando alrededor del tratamiento de esta enfermedad.

Conocida por su activismo en favor del cáncer de mama, la protagonista de Grease (casi más rejuvenecida en la actualidad que en la película que la hizo famosa) ha anunciado la puesta en marcha de un programa de televisión solidario, ‘Kaleidoscope’, en torno a la enfermedad que será emitido por la cadena estadounidense Fox el Día de Acción de Gracias. Ese día, Newton-John interpretará una cánción compuesta por una superviviente del cáncer de mama y que será seleccionda entre todas las que se reciban.

En el terreno puramente científico, en Orlando se han dado a conocer los resultados de una nueva familia de fármacos (aún en fase preliminar) que podría ayudar a tratar algunos de los subtipos de cáncer de mama con peor pronóstico en la actualidad, aquellos con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 y los llamados ‘triple negativo’, cuyas células carecen de receptores en la superficie para estrógenos, progesterona y para la proteína HER2, lo que impide tratarlos con algunos de los fármacos más habituales.

Reparar los daños en el ADN

Estos nuvos fármacos inhiben una vía de señales llamada PARP, que permite a las células cancerosas ir reparando los daños que sufren en su ADN, incluidos los que les provoca la quimioterapia. Bloqueando esta vía de autoreparación, los científicos se preguntan si sería posible mejorar la acción de los fármacos. Y la respuesta es positiva a juzgar por los resultados de dos nuevas investigaciones.

En una de ellas (todavía en fase II) se probó la eficacia de un inhibidor de PARP (bautizado como BSI-201) en 116 mujeres con un cáncer de mama metastásico triple negativo. La mitad de ellas recibió la quimioterapia estándar para estos casos, mientras que en el segundo grupo se añadió la nueva molécula a las dosis habituales de quimioterapia.

Como ha explicado en rueda de prensa Joyce O’Shaughnessy, del Centro Oncológico Sammons de Dallas (EEUU), y principal autora del trabajo, sus conclusiones son prometedoras, aunque las diferencias con respecto al grupo que sólo recibió quimioterapia pueden medirse en unos pocos meses.

Concretamente, el tiempo que tardaron en recaer gracias al inhibidor de PARP se prolongó de los 3,3 meses con la ‘quimio’ hasta los 6,6 meses. Una diferencia que cobra más importancia si se tiene en cuenta que la supervivencia de estas pacientes cuando han sufrido una recaída en forma de metástasis ronda los 13 meses, tal y como ha aclarado la investigadora. La nueva molécula, cuyo ensayo en fase III está previsto para finales de este mismo mes, también mejoró la supervivencia global de las mujeres, que pasó de 5,7 a 9,2 meses.

Se calcula que en todo el mundo hay alrededor de 170.000 casos nuevos al año de tumores de mama negativo para estrógenos y Her2, lo que ha llevado a uno de los organizadores del congreso, el doctor Eric Winer, de la Facultad de Harvard (EEUU), a calificar estos resultados como “de los más prometedores que hemos visto en mucho tiempo”; de hecho, el trabajo ha sido seleccionado para su presetación en una de las sesiones plenarias de este congreso.

Con un fármaco que actúa por el mismo mecanismo (éste denominado olaparib), científicos del Kings College de Londres (Reino Unido) han logrado reducir el tamaño del tumor en mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 Y 2 que habían recaído a pesar de recibir varios tratamientos previos con quimioterapia.

A pesar de los buenos resultados (un 40% de los tumores tratados encogieron de tamaño), uno de sus principales investigadores, Andrew Tutt, ha recordado que se trata de un trabajo en fase II (con sólo 54 mujeres) y que serán necesarios más trabajos que ratifiquen sus observaciones que ha calificado como “una prueba de concepto”. Estos tumores, que se asocian a una importante carga genética y hereditaria del cáncer de mama, también carecen en sus células de la capacidad para reparar los daños en su ADN.

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